Los nuevos trenes de Cercanías en Madrid frenan su marcha por fallos de software tras diez días en servicio

Apenas una semana y media ha durado el estreno comercial de tres de los flamantes convoyes que Renfe sumó recientemente a la red de Cercanías en Madrid. Estas unidades, desarrolladas por el fabricante helvético Stadler, experimentaron inconvenientes informáticos que forzaron su retirada temporal de las vías mientras se someten a diversas revisiones técnicas, aunque la operadora pública ha querido restar gravedad al asunto.

La incorporación de este material rodante buscaba aliviar la alta congestión de usuarios y los constantes retrasos que padece el servicio madrileño. Tras superar una etapa de pruebas en Aranjuez durante el verano, su despliegue oficial comenzó el pasado 31 de agosto. Sin embargo, fallos técnicos detectados afectaron al rendimiento, reduciendo a la mitad la capacidad de frenado en uno de los trenes en marcha y generando incidencias en la comunicación interna entre los vagones.

Ante esta situación, Renfe emitió un comunicado defendiendo que estas anomalías entran dentro de la normalidad para cualquier vehículo ferroviario de nueva factoría. Según la entidad, los trenes atraviesan un periodo de rodaje enfocado en detectar oportunidades de mejora y optimizar sus prestaciones definitivas en colaboración directa con Stadler.

Una apuesta clave para modernizar la flota

Este contratiempo golpea la reputación de la compañía en un momento delicado, sumándose a las críticas acumuladas por incidencias previas en la alta velocidad y en otros núcleos de cercanías como Rodalies en Cataluña. Los modelos elegidos, denominados Stadler T100 y T200, se diseñaron para incrementar hasta un 20% la capacidad respecto a los actuales Civia, transportando desde 900 hasta casi 1.900 pasajeros según la configuración.

Además de su alta capacidad de adaptación a la demanda, los nuevos megatrenes incorporan mejoras significativas como espacios específicos para bicicletas y carritos infantiles, mayor presencia de enchufes, sistemas avanzados de videovigilancia y una velocidad punta de 140 km/h.

Desde Renfe han confirmado que estos vehículos ya se encuentran operativos nuevamente tras su paso por el taller, enmarcándolo en los ajustes habituales de incorporación. La previsión de la empresa contempla sumar otras 17 unidades antes de que concluya el año, dentro de un macrocontrato de 79 vehículos adjudicado a Stadler por un importe de 1.306 millones de euros.