El peligro oculto de las mallas antihojas en los tejados que los expertos en tejados exigen revisar

Las cubiertas, mallas y dispositivos de espuma diseñados para los canalones cumplen un propósito evidente: evitar que el follaje penetre y obstruya el conducto de desagüe. El inconveniente surge cuando se colocan bajo la falsa premisa de despreocuparse por completo del tejado. Las hojas tienden a depositarse en la parte superior, apelmazándose con la humedad y creando un dique justo donde antes existía un flujo libre.

Cuando el líquido no logra superar la barrera protectora con fluidez, tiende a desbordarse, retroceder y mantener constantemente húmeda la tabla de alero situada en la zona posterior. Expertos como el contratista Tom Silva, de This Old House, advierten que las pantallas permiten el paso de diminutos fragmentos que acaban transformándose en lodo. Por su parte, la guía de mantenimiento de Gutterglove aconseja inspeccionar los dispositivos una o dos veces al año en el caso de las micromallas, y elevar la frecuencia de dos a cuatro revisiones anuales para las rejillas de mayor apertura.

Antes de adquirir e instalar cualquiera de estos sistemas, es fundamental realizar una revisión exhaustiva de toda la red de desagüe. Colocar una malla nueva sobre una estructura deformada o una bajante obstruida únicamente disfraza la avería sin resolver el problema de raíz. Asimismo, en comunidades de propietarios, conviene recordar que los elementos de evacuación pluvial forman parte de los espacios compartidos según el artículo 396 del Código Civil, por lo que cualquier modificación debe notificarse debidamente.

Para conocer más innovaciones sobre la gestión del agua en el hogar, puedes leer el artículo de Xataka Smart Home que detalla cómo funciona el invento japonés que sustituye a las bajantes tradicionales y convierte la lluvia en parte de la decoración. Además, no te pierdas los consejos de los especialistas en la recomendación semanal de los fontaneros para evitar malos olores en las tuberías.