Para la gran mayoría de las personas, el horno de la cocina es un electrodoméstico sin grandes misterios que, en numerosas ocasiones, suele utilizarse únicamente como espacio de almacenamiento para sartenes. Sin embargo, cuenta con un detalle sutil pero indispensable para maximizar su rendimiento culinario.
Al abrir la puerta vidriada y observar los márgenes laterales, es común notar una secuencia numérica. Aunque algunos suponen que se trata de indicadores de potencia o grados térmicos, la realidad es completamente distinta. Comprender su utilidad es clave para optimizar las recetas, un aspecto que la doctora en Química Janice Lawandi detalla con precisión.
La importancia de elegir la altura correcta
Lawandi, reconocida creadora de contenido gastronómico en The Bake School, señala que la ubicación de la rejilla nunca debe dejarse al azar. Los equipos suelen disponer de entre cinco y seis niveles diferentes, y seleccionar el adecuado resulta decisivo para controlar la forma en que el calor impacta sobre los ingredientes.
Contrario a la creencia popular, los números impresos en las paredes internas no reflejan grados ni intensidad calórica. Su única función es numerar las alturas disponibles para acomodar las bandejas o parrillas.
De acuerdo con la especialista, la sección más alta —más próxima a la resistencia superior— funciona de manera óptima para dorar o gratinar preparaciones. Por su parte, los niveles medios e inferiores se destinan al horneado general, permitiendo alternar entre una cocción homogénea o un refuerzo directo sobre la base del plato.
Fabricantes líderes respaldan esta premisa. Desde Samsung señalan que la ubicación de los soportes influye de forma directa en el acabado final de las comidas. En la misma línea, LG especifica en sus manuales que la numeración asciende desde la base hasta la cúspide, con cinco niveles donde el 1 se sitúa abajo y el 5 arriba.
Asimismo, Whirlpool aporta contexto sobre la importancia de esta distribución: la proximidad a los focos térmicos, el flujo de aire y la procedencia del calor alteran el resultado final. Como regla general, recomiendan el nivel central para recetas versátiles, la zona baja para masas como pizzas o panes que exigen una base crujiente, y la parte superior para tostar y fundir quesos.
La información original fue publicada por Jose Antonio Carmona en Xataka Smart Home.